Paz Martínez Loné
Psicoterapeuta,
Arteterapeuta, Docente
Descubre en qué puedo ayudarte
Artículos publicados
- Libro: El garabato de Winnicott en la pareja y el grupo (2016)
- Link para compra: Psimática
- Revistas UCM
- ResearchGate
Centro de Psicoterapia La Trama:
Atención psicológica a adolescentes, parejas, adultos y grupos.
Centro Sanitario autorizado por la Consejería de Sanidad desde el año 2012 e inscrito en el registro de Centros sanitarios con Nº: CS10844
Sobre mi
Paz Martínez Loné | PSICOTERAPEUTA, ARTETERAPEUTA, DOCENTE
En 2016, junto con mi compañera Alba Gasparino, escribo “El garabato de Winnicott en la pareja y el grupo” publicado por la editorial Psimática. Un libro donde hablamos del vivir creativamente y del juego que Winnicott ideó en sus consultas terapéuticas. Nuestro aporte original es trasladar el garabato al trabajo con parejas y grupos como manera de vincularse con los pacientes en los primeros encuentros, así como de saber cúales son sus preocupaciones iniciales y defensas.
Puedes comprar el libro aquí.
Talleres
El juego y la exploración sensorial es la base del aprendizaje y el autodescubrimiento.
Mis talleres están orientados al autoconocimiento y al desbloqueo de la creatividad tanto para artistas, como para personas que por alguna razón sientan que han perdido espontaneidad y se encuentren atrapados en alguna fase de la vida.
No hace falta tener ningún talento especial ni saber dibujar, hacer fotos o pintar. Creo firmemente que todos y cada uno de nosotros somos creativos en potencia. A veces vivir nos enseña a superponer capas a nuestra espontaneidad hasta que la perdemos de vista y de alguna manera nos desconectamos de la vida viviendo la vida que se espera de nosotros, la vida de otros. Mis talleres son experiencias vivenciales que buscan conectar con nuestra parte más genuina, con aquello que nos hace auténticos. Aventuras, que en un ambiente de confianza y seguridad, nos permiten explorar nuevos lenguajes y narrativas que interrogar y con las que jugar.
Trayectoria
Paz Martínez Loné
¿Cómo he llegado hasta aquí?
Cursa estudios de psicología en la Universidad Complutense de Madrid, cursando el último año en Bélgica (Universidad católica de Lovaina) licenciándose en 1999. Empieza a trabajar cómo Técnico de Investigación de mercados en Metraseis. Es aquí donde empieza su interés genuino por los grupos. Al Tiempo en que trabaja, cursa el Máster en Psicoterapia Psicoanalítica en Quipú, instituto de Psicoterapia y Salud mental cursando las especialidades de Psicoterapia Infantojuvenil y Grupos.
Trabaja varios años en la Dirección de algunos recursos de atención social de la Fundación Manantial para personas con problemas de Salud Mental hasta que en el año 2012 abre su propio centro de Psicoterapia en el distrito de Arganzuela . En 2016 publica “el garabato Winnicottiano en la pareja y el grupo” junto con su compañera Alba Gasparino (link al libro). A lo largo de los años combina su práctica clínica con la docencia en diferentes asociaciones, universidades y Másters vinculados a la Salud Mental y a la creatividad.
Preguntas Frecuentes
Determinar cuándo necesitamos ayuda psicológica puede ser una duda frecuente. A veces lo tenemos claro porque existe una sintomatología muy precisa como la ansiedad, o la tristeza y la desesperanza que nos impide desempeñar las actividades básicas del día a día.Otras sin embargo, no es tan evidente ni fácil de identificar: la sensación predominante es la de sin sentido, la de estar atrapados en nuestra propia vida, la de repetir constantemente los mismos errores, vivir en automático o vivir en función del guión que ha escrito algún otro.
Para mí el mejor criterio es el de la propia persona, a veces cuesta mucho trabajo pedir ayuda, pero si te lo estás planteando probablemente sea porque sientes un malestar de fondo que es la señal de que algo no va lo suficientemente bien en tu vida.
Consultar con un profesional en ese momento te ayudará a entender ese malestar, a traducirlo y “ponerle cara” para poder enfrentarlo.
Contestar honestamente a esta pregunta implica responder: Ojalá pudiera responderte. Cada persona es diferente y cada caso único, por lo que es difícil responder de manera genérica, si bien un buen promedio sería entre seis meses y un año. Hay personas, que habiendo solucionado la sintomatología, se quedan en terapia porque están interesados en conocerse más así mismos. En estos casos los procesos terapéuticos son más duraderos.
No obstante, el compromiso de trabajo es algo que siempre podrás revisar con tu terapeuta. La decisión final será siempre tuya, si bien tu terapeuta de dará sus recomendaciones como profesional.
Efectivamente hay muchos tipos de psicoterapias, la American Psychological Association (APA), reconoce 192 tipos, que pueden englobarse en 4 paradigmas o corrientes: cognitivo-conductual, psicoanálisis, humanismo y sistémica.
Cada una de ellas tiene una visión diferente de entender el ser humano y ofrecen abordajes y soluciones diferentes. Mi recomendación es que no busques tanto qué tipo de terapia hacer sino el tipo de conexión con el terapeuta que te atienda, ya que la evidencia científica demuestra que el mayor predictor de éxito de una terapia y el factor más eficaz de la misma es la empatía y saber crear una buena relación terapeuta- paciente por parte del profesional sanitario.
Al finalizar la primera entrevista tendrás una idea clara de si estás con un terapeuta con el que te sientes cómodo/a para abrirte a tu ritmo y desplegar tu mundo interno, o no.
Algunas de las problemáticas más habituales son:
- Ansiedades relacionadas con estudios, trabajo, relaciones familiares y amor.
- Inseguridades, miedos, bloqueos.
- Tristeza y depresión.
- Situaciones de pérdida y duelo.
- Obsesiones.
- Fobias.
- Crisis vitales.
- Trastornos psicosomáticos.
- Dificultades sexuales
- Dificultades de relación interpersonal.
No obstante, estos epígrafes son generales y no dejan de ser “titulares” genéricos que nos ayudan a identificarnos con unos más que otros. Cada paciente es único y lo que importa es su narrativa particular, cómo lo vive, siente y piensa.
En mi manera de trabajar lo más importante es el vínculo que se crea con el paciente. Esto no significa que no atienda a lo que el paciente dice, en qué orden lo dice y cómo lo dice, sino que lo que guía el proceso terapéutico es aquello que logramos trenzar entre los dos, de manera conjunta. Trato de centrarme en la persona y no tanto en los diagnósticos, que obviamente conozco y convivo pero a los que no doy tanta importancia.
A nivel técnico me considero una terapeuta ecléctica que utiliza la psicoterapia relacional, con las terapias expresivas y artísticas.
A menudo se tiene de los terapeutas una imagen cinematográfica en la que apenas hablamos. No es mi caso. Pienso que los silencios son necesarios en los procesos terapéuticos, pero no siempre. Como en cualquier relación humana, las bases son amar y frustrar al otro: la psicoterapia trata de acompañar al paciente (amorosamente) a esos lugares donde no se atreve a mirar solo/a, y al tiempo retarle, o desafiarle para que incorpore nuevas narrativas sobre sí mismo/a, su mundo, su familia y se atreva a poner en práctica nuevas estrategias de resolución de problemas.
Parto de la idea de que el experto en sí mismo es el propio paciente, el terapeuta interroga allí donde no entiende, y de esa manera el paciente va esclareciendo aspectos de su vida, reconstruyendo situaciones y creando nuevas narrativas, propias, no heredadas.
Durante la primera entrevista determinaremos si los/as dos nos sentimos cómodos/as para trabajar juntos. La frecuencia de las sesiones es de una vez a la semana, es la manera óptima de trabajar y lograr la eficacia que ambos perseguimos, así como la frecuencia necesaria para establecer un vínculo sólido que nos permita avanzar.